miércoles, 27 de agosto de 2014

VIVE Y DÉJATE VIVIR

Siempre digo que una de las justificaciones que tengo para justificarme justificadamente del porqué abrí este blog fue para compartir cosas que había aprendio y para desahogarme...pero cuando mi ego está al acecho, la justificación más justificada es para justificar mis cambios de peso en tan poco tiempo, para decirle al mundo: ¡eh! ¡que ya sé que me he puesto como una vaca! ¡No me critiques!

Al fin y al cabo, el mensaje que hay debajo de estas palabras, a parte de ver que ahora mismo no me encuentro en mi punto de equilibrio en el que me la suda el mundo y soy yo conmigo misma y nadie más, es que la crítica me hunde.

Necesito tener un por qué de esto o de aquello para poder justificarlo todo. Para poder justificarle a la gente el por qué de mi actitud en cada momento, el por qué de mis errores.

Ahora mismo estoy justificando estas palabras que no me gustan nada hacia mi persona diciendo que no estoy en mi mejor momento, en mi equilibrio, porque lo que me gustaría estar escribiendo como otras veces es que me siento súperagusto conmigo misma, que viva mi culo bien follado, que viva la vida y que soy una tía sin complejos ni fantasmas, pero ni mucho menos es la realidad de ahora, pienso mientras intento acabarme un paquete de galletas entre náuseas y sintiéndome la persona más miserble del mundo.

Pensar, justificar mis actitudes... ¿pero justificarlas hacia mí o hacia el mundo? ¿Me desprecio más diciéndome a mi misma que vivo como un títere llevado por las neurosis de los demás o me hago responsable de mis pensamientos que van primero? ¿O quizá esa responsabilidad es demasiada para mí y prefiero seguir llorando y tragando pensando que la responsabilidad está en los demás?

¿Debo aceptar que he sido yo quien ha decidido pasar esa tarde rodeada de "manjares" que al final se convertirían en lamento? ¿Debo de aceptar y hacerme responsable de mis actos? ¿Aceptar que es una de las formas que tengo para estar un rato sin pensar? ¿Que la cabeza me va a mil por hora y que me es muy difícil desconectar con otras cosas? Quizá.

Por otra parte está el miedo de aceptar y de no hacer nada al respecto. O quizá no tengo que hacer nada al respecto. Quizá sólo tengo que seguir adelante y la vida irá dando forma a mis pensamientos. Pero a quién voy a engañar, mi cabeza no me pondrá las cosas tan fáciles.

Me siento acurrucada en una esquina de una habitación oscura mientras millones de personas me miran fíjamente con mirada acusadora y me apuntan con su dedo. Pero esa no es la realidad. La realidad es que a esas miles de personas les tengo que poner mi cara. Soy yo misma la que me acusa, la que necesita esas justificaciones para dejarse vivir, la que se apalea constantemente. ¿Hasta cuándo preciosa? ¿Hasta cuándo?

VIVE Y DÉJATE VIVIR.

sábado, 2 de agosto de 2014

¿TÚ QUÉ ERES DE BRAGA O DE TANGA?

No vas a leer más que otro post criticando a esta sUciedad en la que vivimos.

Sólo hay que ser mínimamente crítico para ver cómo nos manipulan los medios de comunicación.
El otro día estaba viendo las noticias en una cadena y decían que habían sido líderes de audiencia en este año. Acto seguido cambio de canal y justo estaban hablando de lo mismo en el otro, de que sus noticias habían sido líderes de audiencia ese año. ¿Cómo puede ser? Quizá unos estuvieran hablando de una franja de horario y otros de otra, o quizá uno mentía... Quién ha sido líder de audiencia es una tontería, al menos para mí, pero en otros casos las tonterías no lo son tanto.


Una noche, de fiesta, conocí a un chico (seguid leyendo morbosill@s... :P). Empezamos a hablar y no sé cómo llegó a un punto la conversación en la que el individuo en cuestión me pregunta: ¿Y tú qué eres, de braga o de tanga?. Mi cara debió de ser algo así O_o . De mi respuesta dependía que el chico siguiera hablando conmigo (¿cómo sois algunos tíos, no? ^^).

En mi cabeza estaba clara la respuesta ¿Cómo le iba a poder poner yo un tanga a mi culo? !Con las dimensiones que tiene! Eso era impensable, al menos para mí.

¿Y cómo he llegado yo a la conclusión en todos estos años de que mi culo no es apto para tangas?
¿Y de que no me puedo poner camisetas cortas o faldas altas? ¿O de que no me puedo hacer fotos en bikini o no puedo enseñar mi cuerpo en la playa porque no es agradable para la vista? Y mucho menos meterme corriendo al agua como en los vigilantes de la playa porque a mí me botarían más otras cosas que a Pamela Anderson sus tetas y eso es algo que no me puedo permitir.
En definitiva, de que me tengo que avergonzar de mí y esoconder porque no cumplo los criterios de inclusión y no paso el cribado al que nos somete la sociedad.

Algo que ya se sabe, que en la tele se enseñan más cuerpos delgados que gordos en una medida que no es proporcional a la realidad y que cuando algo diferente a lo que se enseña triunfa, es noticia y no por su destreza, sino por su cuerpo. Un titular sería algo así cómo: UNA GORDA TRIUNFA, además canta bien. Sólo hay que recordar a Rosa de España o a Adele.

En parte es porque se nos ha sometido a tal sumisión y a tal exclusión, que cuando enseñan algo diferente a lo del día a día llama la atención y no sólo por el morbo que ello conlleva.

Muchas de las cosas que digo he dejado de creérmelas, pero el esfuerzo que estoy inviertiendo en quitar esas ideas de mi cabeza es inhumano y me podría haber ahorrado tanto ese esfuerzo como ese sufrimiento y como algún que otro trastorno alimenticio. Y si empiezas a mirar, como yo mucha gente.

Pero de nosotros depende cambiar las cosas, así que yo propongo que nos dejemos de esconder y que nos mostremos al mundo tal y como somos, porque esa es la realidad y no la realidad sesgada que nos muestran. Existen los michelines, existen las estrías y existe la celulitis. Existen las arrugas, existen las manchas, existen los pelos y existen los granos.
Ya hay muchos movimientos como STOP gordofobia con un buen papel en la sociedad a la cual no son sólo críticas desfavorables.

Muéstrate, por ti, por esas niñas que con 13 años o menos empiezan a sumirse en el mundo de algún trastorno alimenticio y que aún no tienen razón de ser. Por la igualdad de cada ser humano, por la belleza, que está en el ojo de quien la mira y que nadie te puede decir lo que es bello y lo que no.

Porque no debería ser noticia el hecho de que el otro día me comprara un tanga con predisposición a usarlo (suena a amenaza) y esa tontería fuera un gran paso para mí.


A lo mejor la próxima foto va con el tanga, vete tú a saber...

lunes, 14 de julio de 2014

DESDE LA NEUROSIS

Recuerdo cuando empecé este blog.
Lo empecé porque quería compartir lo que me había estado guardando tantos años y necesitaba contar. Lo empecé viendo la necesidad de tener algo más, otro pilar que me sostuviera, una vía de desahogo, pero sobretodo lo empecé porque estaba entusiasmada por todas las cosas que estaba aprendiendo en mi proceso y las quería compartir con la gente que estuviera pasando por lo que yo, con la gente que estuviera pasando por la vida.
Estaba muy ilusionada por todos mis pasos hacia delante, era un gozo, nunca creí que pudiera llegar a contactar conmigo misma de esa manera, era una explosión dentro de mí que la necesitaba compartir.
Ahora eso no está.
¿Cómo te sientes cuándo de lo único que estabas orgullosa se ha esfumado? ¿Cómo sigues avanzando?

Me vuelvo a sentir como esa niñita acurrucada en la esquina de una habitación oscura esperando entre sollozos a que alguien venga y la levante. Que vengan y la abracen y le digan que todo ya pasó, que está bien aquí, mientras sigue llorando desconsolada.

Sí, reconozco los mecanimos de mi mente. El pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, quedarme estancada en el pasado reviviendo los miedos, que como digo, son pasados.
Me gusta regodearme en mi sufrimiento, sentir como se me rompe el alma, lo necesito, si no ¿qué sería de mi vida?, ¿qué tipo de monotonía es esa? ¿Equilibrio? ¡Eso es de aburridos!
 Me voy al extremo, me digo cosas distorisonadas, me centro en lo negativo y tengo la necesidad de compartirlo, de ponerme en el papel de víctima a ver si así recibo el cariño que tanto está buscando mi niña.

Los reconozco y los tuve controlados por un tiempo. Sí, es cuestión de hábito el ver la luz y no centrarse en la oscuridad... es cuestión de hábito el no irse al pasado ni al futuro y centrarse en el presente. Sí, es cuestión de hábito centrarse en el cuerpo y no estar tanto en la mente, pero he perdido lo que me hacía seguir intentándolo, no sé donde está.

Estoy enajenada, estoy en mi mente, en mi mundo y me cuesta horrores volver al cuerpo.
Sí, han sido muchos cambios, todo es cuestión de tiempo bla bla bla, pero hay algo en mí que no me deja volver al cuerpo. Ojala sea sólo el tiempo.

Al final del día mi cabeza sólo me dice lo que he hecho mal, o aún peor, lo que no he hecho por miedo a hacerlo mal. Sólo me dice que me sienta mal porque los demás estarán pensando cosas horribles sobre mí, me mete miedo por el futuro en el que alguien me vendrá y me dirá que no sabe qué hago en este mundo.   

Y mientras estoy en ese mundo, fuera de mi cuerpo, la boca sólo hace que masticar mientras mi mano le mete comida. Si no lo está haciendo, la mente sólo le ordena que lo debe hacer o no la deja tranquila.

Mi adulta no es capaz de poner orden a todo esto y esta niña presente en gran parte de lo que escribo me está volviendo loca.
Mi adulta serena se ha ido de cañas y me ha dejado con la niña falta de amor y con la jueza que todo lo arregla con sentencias de muerte, cada una peor que la otra.

Mi niña espera que venga alguien a rescatarla y a cuidarla (mmm, esto me suena a película de Disney...¬¬), y ese alguien no puede ser otra que mi adulta serena (esto ya me suena mejor).
Además mi jueza la tiene acojonada y no la deja ser espontánea. La tiene todo el día con un palo en el culo metiéndole miedo y diciéndole que todo lo tiene que hacer perfecto o no la querrán. Diciéndole que más vale que no haga las cosas que no sabe porque no se puede arriesgar a fallar porque no la querrán. No puede cometer errores o la rechazarán.

Estoy esperando a que venga mi adulta serena y le diga que tiene que hacer las cosas por ella. Que le tiene que dar igual lo que los demás piensen
, al fin y al cabo la única que va a estar aquí siempre es ella misma. Si tiene que hacer algo lo tiene que hacer por ella, porque aprenda ella, porque es ella la única que le puede dar siempre la mano y levantarla. Que le diga que no es tan defectuosa como le hacen pensar, que no está por debajo de nadie. Tiene que perder el miedo a que le digan las cosas, a pre-ocuparse por las cosas que aún no han pasado.

Y entonces así volverá al punto donde estuvo. Entonces así volverá esa persona que estuvo por un tiempo falta de complejos, que hablaba desde la serenidad, desde el presente. Que emitía juicios de valor sin miedo al que dirán. Que era capaz de escuchar y sobretodo que era capaz de hablar.

Y si quería compartir lo que estaba aprendiendo... qué mejor que esto. Que hay piedras, hay obstáculos, pero de cada uno salimos con más experiencia, con más sabiduría. No todo son rosas, tienen sus espinas pero no por ello dejan de oler bien.

Estoy aquí. Recogiendo cada gota como agua de mayo. Empapándome de todo.





Estoy buscando mi luz para poder ser luz para los demás.



Todo está bien en mi mundo.





domingo, 29 de junio de 2014

DE VUELTA A LA PUBERTAD


Hacía tiempo que había dejado de sentirme así. ¿Así cómo? Así de pequeñita. Volver a sentir que la gente te mira por la calle, se ríe de ti, sentir el rechazo social... Eso es lo que siente mi niña.

Mirándolo con perspectiva sé lo que ha pasado. El hecho de sentir decontrol tanto con la comida como con diversas situaciones me ha hecho volver al pasado y sentirme otra vez aquella niña gorda que se quedaba en casa llorando porque nadie la quería y se metían con ella.

Objetivamente habré ganado 4kg estas últimas semanas. No me gusta que se me estén abriendo nuevas estrías, que la papada me vuelva a rozar con el cuello, que la ropa me quede ajustada o que haya alguna que no me pueda poner, que me rocen más las piernas, que me sienta menos ágil, que la ansiedad nuble mi vista y me paralice y no me deje hacer nada... es algo que no me hace especial ilusión, pero creo que ya no lo vivo con el mismo agobio que antes.
Sí, me crea algo de ansiedad ver que quizá se me esté VOLVIENDO a ir de las manos, pero lo que realmente me preocupa es que me estoy alejando de mí.

No puede ser que 4 kg marquen mi estar bien o mi estar mal, no puede ser y me aventuraría a decir, como ya he dicho, que ya no me afecta tanto, pero el otro día tuve una llamada de atención que de verdad me ha hecho darme cuenta que me estoy perdiendo.

No puede ser que 4 kg marquen el estar gorda o el no estarlo, no puede ser que 4 kg marquen el que oiga comentarios desagradables hacia mi persona o el no oirlos, por lo que llegué a la conclusión de que algo estaba pasando en mi cabeza a parte de engordar los 4 kg en base al descontrol total que estoy teniendo estos días.

Me estoy volviendo a sabotear. No creo que esos comentarios no existieran hace 4 kg, sólo que la visión que tenía sobre mi misma era mucho más positiva. Quizá oía esos comentarios pero estaba más segura de mi valía, me importaba mucho menos lo que dijeran los demás, o quizá no me emparanoyaba pensando en que esas palabras iban para mí, por lo que la vida cambia mucho según vemos las cosas, según las queramos ver.

Sé la teoría y la estaba llevando a la práctica bastante bien, pero los cambios quizá te desvíen por donde no es y haya que volver a encontrar el camino. Ya tengo un abanico de herramientas para contraatacar y ninguna es ponerme a dieta, porque así, como siempre, sólo serían parches que se acabarán cayendo y puñales que se volverán a clavar.

Quiero volver a cerrar los ojos y respirar. Sentirme en calma. Sentir mi cuerpo, saber lo que quiere, lo que necesita. Sentir que estoy sola en el mundo, sola en el sentido de que tengo que buscar mi bienestar y que realmente a nadie le importa si me voy antes de un sitio porque me voy al gimnasio o si no me quiero tomar una cerveza porque no me apetece, y por mucho que parezca que le vaya a sentar mal a esa persona, en el fondo se la suda si yo me la tomo, sólo es su forma de no sentirse sólo.

Quiero volver a contactar conmigo, quiero volver a meditar, quiero volver a sentirme bien en mí, a no tener que recurrir a la comida para transportarme a otro hipotético e idílico mundo que no existe. Quiero volver a saber disfrutar de las cosas, a hacerlas con calma, con atención. Quiero dejar de vivir sin estar viviendo, quiero vivir mientras esté viva.


No pasa nada, se vuelve a empezar. Nada como volver a donde no quieres estar para ver de verdad lo que no quieres para ti.

jueves, 12 de junio de 2014

CARTA A MI EGO

               No vales. No sirves para esto. No sabes hacer nada bien. Eres tonta. Lo vas a hacer mal. No sabes tomar decisiones. Los demás saben, tú no. Eres peor que los demás. Lo estás haciendo mal. Vas a cagarla. Vas a quedar mal. Te van a mandar a la mierda. Vas a hacer el ridículo. No vas a saber salir del paso. Necesitas ayuda, pero pedirla es de débiles. Si no sabes hacerlo no lo hagas, te equivocarás. Te van a decir que no te esfuerzas lo suficiente. Te van a juzgar.

BASTA. STOP.

Es algo que oigo. Cierro lo ojos y lo siento en lo más profundo de mi ser. Abro los ojos y no hay nadie alrededor que me lo esté diciendo.Vuelvo a cerrar lo ojos, me tapo los oído y aún así sigo oyéndolo. ¿Cómo puede ser? ¿Quién me machaca? ¿Quién quiere destruirme de esa manera?

:O ¡oh vaya! ¡Si a ti ya te conozco! Estuvimos unidos durante mucho tiempo. Algún día creí que eras yo intrínsecamente, que formabas parte de mí o que más bien eras mi todo. Hoy ya te sé detectar, y aunque esté a nada de volverme a creer esas palabras que sepas que no podrás conmigo.
Te conozco, sé lo que pretendes. Quieres infravalorarme, quieres quitarme el autoestima que tanto me ha costado y me está costando recoger.

Quieres que vaya con mi actitud de víctima que tan bien me salía, con la que me enseñaste que iba a conseguir las cosas, pero nunca fue así, así nunca conseguí nada, sólo sufrimiento. Me engañaste, tardé tiempo en darme cuenta, y quizá te vuelvas a colar alguna vez más, pero ya te conozco y sé que no me ayudas.
...

Al cambiar de vida y empezar las cosas de cero, he vuelto a contactar con "mi parte primitiva". Ha vuelto mi forma conocida de pensar y actuar, la de antes.
El trabajo que había conseguido hasta ahora tampoco ha sido en vano, si no, no estaría escribiendo este post porque me habría dejado llevar por lo que me dice mi ego, me lo habría creído completamente. No es que le de la espalda totalmente, ojala, pero sí que lucharé todo lo que pueda por intentar dársela lo máximo posible.

Me he dejado llevar un poco, sí. En mi anterior situación lo tenía más dominado, pero al cambiar de entorno tengo que volver a coger ese hábito en este nuevo contexto.
Dejar crecer a mi ego en mi cabeza no me hace más que querer anestesiarme y querer que se calle de una p*** vez. ¿Y cuál es mi vía fácil para relentizar esos pensamientos y quedarme en un sueño profundo donde ninguno de ellos me moleste? ¡La comida!

A partir de aquí tengo 3 opociones según el punto en el que me encuentre:

      1. Entrenar a la mente para dejar de tener esos pensamientos, detectar a mi ego y mandarlo a tomar viento. La meditación es ideal para estos casos. También el hecho de pensar: ¿y si me fuera totalmente imposible tener esos pensamientos en la cabeza?¿y si fuera a pensarlos y hubiera algún mecanismo que me impidiera tenerlos en mi mente? Alguna vez pensar eso funciona.

     2. Si ya te han  atrapado los pensamientos y tu vía de escape es el atracón, buscar otras vías diferentes y que te vayan a hacer sentir mejor. Gimnasio, llamar a alguien, salir a pasear, volver a dalre de lado a esa voz egoíca que te dice que comas y centrar tu atención en otro punto...

     3. Atracón. Si no has podido evitarlo, quizá lo necesitabas en ese momento. Hay momentos, no te culpes. Es tu vía de escape. Podrás controlarlo en otro momento, estás trabajando en ello. Este momento comparado con toda una vida no es nada. Eres fuerte, poco a poco irás cambiando tu "vía de escape", incluso puede que haya algún momento en el que no la necesites. Eres fuerte.

No adelantarse a los acontecimientos. El futuro no exite aún, no lo crees tú con tu mente y menos si es tu ego quien la rige.

Por más que mi ego intente crecer, yo sigo siendo esencia pura. Sigo teniendo la fuerza en mi interior, sigo siendo luz y quiero dejarle rienda suelta para que brille, y así lo hará.
Soy esencia pura.




miércoles, 28 de mayo de 2014

SI SÓLO ESTUVIERA GORDA...

El otro día salió el tema: y encima se creen que soy una superficial por mi obsesión con el peso.

Como ya he dicho otras veces, es fácil caer en esta obsesión a parte de por la sociedad en la que vivimos, por la capacidad que podemos tener la gente con este trastorno de coger kilos como churros.
Pero no es sólo eso. No es sólo engordar y querer tener una figura o un cuerpo de esos que dicen "10". Ojala estuviera sólo gorda y no tuviera que luchar cotra esto.

Estas últimas semanas han sido semanas de cambios y de sucesos ansiógenos que me han sacado del equilibrio al que tanto trabajo me había costado llegar. Tranquilos, sé que volveré, esta vez será más fácil, ya me sé el camino, pero me ha hecho ver otras cosas del proceso.

¿Habéis leído alguna vez la definición de TOC o Trastorno obsesivo compulsivo? La amiga wikipedia y alguna otra página pueden ayudar...
"Es un trastorno de ansiedad en el cual las personas tienen pensamientos, sentimientos, ideas, sensaciones (obsesiones) o comportamientos repetitivos e indeseables que los impulsan a hacer algo (compulsiones)." 
"El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad (como la agorafobia y la fobia social) caracterizado por pensamientos intrusivos, recurrentes y persistentes, que producen inquietud, aprensión, temor o preocupación, y conductas repetitivas, denominadas compulsiones dirigidas a reducir la ansiedad asociada."


El más típico y ejemplificante es la obsesión por la limpieza, el tener que limipiarse las manos 20 veces antes de hacer cualquier cosa, limpiar y limpiar o comprobar que se ha cerrado la puerta 30 veces antes de salir de casa si no el cuerpo estará intranquilo y no podrá seguir con sus tareas diarias.

Yo no tengo ni idea de si el mecanismo fisipatológico se superpone ni de si puedo comparar los procesos, pero yo estos días me he sentido totalmente en la nube de una obsesiva-colpulsiva.

No puedes estar tranquila, se te mete en la cabeza la idea de que tienes que comer, y tienes que comer. No puedes hacer nada más, te invalida, te paraliza, te descentra. No puedes seguir con lo que tienes delante, no existe nada más sino el sentimientos de que tienes que llenarte de comida. Ansiedad de no poder estar donde estás, no puedes estar con un grupo de gente porque estás inquieta, necesitas tu dosis como una yonki con el mono. Respiración superficial y tensión corporal.
Y si por algún casual decides no comer, no puedes hacer nada, sólo meter la cabeza en un agujero cual avestruz y dormir hasta el día siguiente para poder dejar de oir esos pensamientos que te están provocando ese sentimiento de angustia.

Esa sensación de descontrol te lleva a sentirte débil, pequeñita y te deja el autoestima por los suelos. Te da la sensación de que no puedes, tú no puedes, tú no sirves. Y obviamente engordarás si no compensas esos momentos. Y creedme, daba lo que fuera por sólo estar gorda y quitarme esos sentimientos de encima para siempre. Esto es hablando extremistamente... porque sé que he aprendido mucho de este problema y lo que me queda...aunque la parte positiva de esto la dejo para otro día.

Hace poco un amigo me decía: pues come y ya está.
Pues hay que diferenciar el comer y el atracón, que obviamente yo lo diferencio pero el resto del mundo mundial no, que es lo normal claro. Lo que quiero decir es que puedes comer lo que quieras cuando se te antoje, pero en esos casos no es un antojo, ni siquiera es comer, no tiene nada que ver con alimentarse ni satisfacer las necesidades dietéticas del cuerpo, esto va por otro camino, aunque a mí me haya costado también tiempo diferenciarlo y dejar de sentirme culpable cuando me comía un trozo de chocolate porque me apetecía y no sentirme culpable porque lo asociaba al momento atracón.Va por el camino de llenarse por otras deficiencias que tengas en la vida, llena los vacíos de soledad, es una forma de paralizarse y no afrontar los problemas en el momento, es una forma de anestesiarte, de calmar la ansiedad que tengas por otras causas, nada tiene que ver con que te apetezcan 6 donuts, una caja de palmeritas, 6 croissants de chocolate y un bocadillo con todo lo que pilles de la nevera y quieras conseguir el récord de metértelo todo en una hora, nada que ver.

Desde luego que estos días me he dejado llevar. Conseguí tener herramientas (como lo que escribí en esta entrada )pero necesito recogerlas y estos días no he tenido la fuerza. Conseguí tocar el centro, el equilibrio, por eso sé donde está. Pero a diferencia de años atrás, no me culpo por este patinazo porque sé que saldré de esta. No me culpo porque sé que es un momento de cambio y de que todo cambio necesita un periodo de adaptación, y yo me lo doy y me lo permito. Me doy cariño y amor y me entiendo. No vuelvo a llamarme las cosas innombrables que me hubiera dicho en otras ocasiones porque no son verdad. Me doy fuerza para seguir hacia delante, porque otra cosa no, pero tenaz soy un rato.  Y sí, hablo bien de mí, porque el periodo de criticarme ya pasó.
He engordado, engordaré, pero puedo decir que ahora es lo que menos me preocupa y me siento orgullosa de ello y sé que cuando me sienta con fuerzas me saldrán las ganas de poder rechazar un trozo de tarta o decirle que no a esa cabeza loca mía que me lleva a arrasar en el supermercado.

El peso es la consecuencia, y antaño fue un gran caballo de batalla. Ahora sé que no es la principal prioridad porque estoy cansada de poner parches y de que se caigan.
No es cuestión de peso, no es cuestión de estética, no es cuestión de superficialidad.



Y una mención a esas chicas que me hicieron pasar ese día tan especial. A Yolanda por haberlo hecho posible, a Anna, Silvia, Eva, Marteta, Shirley, Elena y en especial a Mari y Marta. Cada una con su historia y su experiencia. Gracias por compartirla conmigo. Espero que haya próximas y que se unan las que no pudieron venir porque cosas así son las que necesitamos para alimentar el alma.


TODO PASA

martes, 6 de mayo de 2014

`CAUSE EVERY LITTLE THING GONNA BE ALRIGHT



De camino al comienzo de una nueva vida y a la espera de nuevas experiencias que van a dirigir mi rumbo en la vida, no sería yo sin unas palabras. Siempre me ha gustado en algún acto señalado o simplemente cuando me apetece hacer balance, dar las gracias y emocionarme por unos minutos, creo que está plasmado en alguna entrada ya…
Siempre le he dado las gracias a toda la gente de mi alrededor, y desde luego que se merecen eso y más, pero hoy va a ser diferente. Supongo que quien me conozca no se tomará esto como un acto narcisista hacia mi persona, pero supongo, que como siempre, me tiene que dar igual :P

Ayer estaba en casa recibiendo a gente que venía a despedirme. Tod@s amig@s, gente a la que aprecio. Much@s no pudieron venir, pero recibí bastantes mensajes y llamadas de despedida.
Los miraba a tod@s y no me podía creer lo que veía. Gente de diferentes ámbitos, muchos que conozco de bastantes años, amig@s desde los 4 años… habían venido a despedirse de mí.

Entonces miré hacia atrás en el tiempo y vi a aquella chica que se sentía sola, sin amigos, que lo único que deseaba era alguien en el que poder confiar, sentir apoyo o simplemente ir al cine. Aquella a la que le daba vergüenza invitar a la gente a su cumpleaños por si acaso le decían que no y sentía el rechazo, aunque ella ya se sentía rechazada. Aquella chica que lloraba porque sólo quería amigos.
No es que fuera una marginada, pero obviamente no veía lo que tenía ni fomentaba la amistad. Si te sientes una mierda y no digna de nada, no puedes ir en búsqueda de algo que sabes (o crees en ese momento) que no te mereces.
Pero ayer estaba claro que esa época había pasado hacía mucho y que había dejado de pensar en algo que nunca había sido así.
Me sentía bien. He tenido mucho suerte con la gente que me ha tocado alrededor estos últimos años de mi vida, pero sobretodo, me tengo que reconocer el esfuerzo que he hecho para que las cosas sean así y volver, una vez más, a romper mis distorsiones.
La gente me quiere tal y como soy, no soy mala. Una persona mala no esperaría llenar su casa de gente a la que aprecia y le aprecian. No esperaría recibir tanto cariño.
Todo ha venido al empezar a sentirme digna de ello, a verme a mí con los ojos de la realidad, o por lo menos de una realidad más acertada, la que me va a hacer mejorar cada día, la que me va a hacer bien a mí. Al formar una base más firme sobre mí misma, al no confundir el autoestima con el egoísmo ni el dar con el quitarte a ti misma. Al ponerme a la altura de tod@s y no tirarme a la altura del betún.
Al cambiar la perspectiva de la vida y pensar que si algo puede ir bien, irá bien, por eso hay que vivir el presente porque lo demás irá rodado.
Tengo miedo, pero el mismo miedo que me va a hacer seguir con este pensamiento, el que me va a decir que todo va a ir bien porque yo voy a hacer que vaya bien. El que va a recibir cada buena experiencia con los brazos abiertos y las malas como aprendizaje para seguir. Y si alguna vez no es así, me entenderé y me daré tiempo para poder apreciar esas experiencias entendiendo el por qué a la larga.
No me siento sola, me siento parte de un todo, una más con una misión en la vida. He venido a aprender y a compartir lo aprendido por si puedo ayudar a alguien.
Ciudadana del mundo.